martes, 22 de abril de 2008

¿LIBERALISMO?


No es fácil escaparse de todo lo que corre por el mundo. Está ahí, a la vuelta de la esquina, sobándote los morros todo el tiempo, en la voz de los medios, en todas las noticias. Hay que vivir con ello, procurando que no nos contamine, o al menos que nos deje mirar hacia otra parte algunos ratos. Porque también soy ello mucho rato, soy todas esas cosas que escupe el teletipo, que trasladan las cámaras, que llevan al oído los voceros. Sé que seguirlas ciego me deja sin aliento, sin fuerzas para mirarme a la cara y descubrirme como persona única, sencilla y solitaria.
Hoy le dedico un rato a una de esas noticias. Leo que en Gran Bretaña el Estado va a dedicar 60.000 millones (no sé si de euros o de libras, no importa demasiado) a asegurar los bancos que más riesgo atesoran. En Estados Unidos la cifra apara “reflotar” los bancos en mayor peligro se eleva a 1,1 billones de dólares. No conozco cifras de otros lugares pero estoy seguro de que algo parecido sucede en todo el mundo.
Vaya un ejemplo cachazudo de liberalismo. A esto se le llama privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Así cualquiera, coño. Vaya unos liberales huevones y egoístas. Estos son los que dicen que la intervención del Estado es perniciosa y que los beneficios se obtienen de la iniciativa privada. ¿Por qué no se someten a sus propias ideas? Ya se ve que los principios valen hasta que nos afectan a nosotros mismos. Vaya unos estadistas del carajo. De modo que son los currantes con sus impuestos los que tienen que acudir a socorrer a los que tradicionalmente se vienen forrando y dirigiendo la actividad de todos los demás. El pobre trabajando para el rico, como siempre. En estricta doctrina liberal, lo que ha retirado el mercado que no lo resucite el hombre, el débil al olvido y que la especie sobreviva con los más fuertes. Qué fácil cuando se está en la cumbre. Que se lo digan a todos los que llegan a duras penas a fin de mes y que no pueden ni oír hablar de invertir en no sé qué entidades. Así de lamentables son estas duras crisis en las que nos metieron ellos mismos, con sus atrevimientos, que ya se ve que arriesgan sin ningún contrapeso. Cuando la operación sale bien, todo son beneficios y repartos, aumentos de negocios, expansiones; cuando vienen mal dadas, que sea el fondo común, el impuesto de todos los mortales, el que venga a salvarnos. Y siempre a seguir alimentando el sistema con las mismas premisas: si gano, gano yo; si perdemos, perdemos todos.
Me gustaría ser liberal pero en otras condiciones, en aquellas en las que se tuviera garantizado un colchón social de igualdad de oportunidades, precisamente para poder esconderse en la iniciativa personal e intransferible, en la apacible vida solitaria, en el desarrollo de cualquier proyecto individual, en la diversidad de las ideas, en la ausencia de dogmas. Miro hacia todas partes y no veo más que desigualdades infinitas, esfuerzos desiguales y recompensas diferentes. Supongo que habrá que reclamar igualdad para todos y libertad también para todos. En ese binomio hay personas que inciden en la segunda parte; yo prefiero, de momento, gritar la certeza de la primera parte, la necesidad que se cumpla algún plan de igualdad. Prefiero estar en ello de momento.

1 comentario:

altairbejar dijo...

Hoy has estado muy inspirado Antonio. Un 10 para el profesor. Yo he mandado un artículo a Bejarnoticias que tiene una cierta relación con lo que tu hablas.

La noticia de los guardias de seguridad dando caña a un usuario del Metro me ha llevado a reflexionar sobre la privatización de servicios que debían ser públicos: como la seguridad de los espacios que son de todos, Metro incluído.