miércoles, 27 de enero de 2010

O VETE A SABER CÓMO

Después de dar mis clases esta mañana y de pasar otras dos horas dando vuelta a la lectura, he dedicado toda la tarde (4,30 a 9) a asuntos académicos en mi centro de trabajo. He asistido a aclaraciones de siglas que no me interesan para nada, he oído despreciar, en público y con la sensación, por parte del que intervenía, de que hacía una buena aportación, la presentación de los resultados de todo un trimestre para que se evaluaran y se propusieran posibles mejoras, he visto reclamar la compra de ordenadores inmediatamente después de que se recordara que no hay dinero ni para pagar la luz, he oído pedir que se rechazara la recepción de una pizarra digital, he asistido a la petición para que un profesor no mantuviera asustados y con tensión negativa a sus alumnos en las clases, me han contado detalladamente la situación económica, que no pasa por sus mejores momentos y a la que le auguro aún peores ratos…

A mi vuelta a casa, me encuentro con la noticia del adelanto de alguna de las medidas que parece que se van a proponer en el enésimo intento de reforma educativa. Conviene ser cauto pero ya se anuncia la división en 4º de ESO en dos ramas orientadas, de nuevo, hacia los bachilleratos y hacia la formación profesional. Me suena a la antigua división, a esa selección de listos y torpes que más tarde recibirán aplausos y dineros en formas bien diferentes en la sociedad.

Y de todo saco una sensación agridulce que me mantiene confuso y hasta desasosegado. Hay mucho que sembrar en esta tierra de barbecho… Hay mucha voluntad que cambiar… Hay mucho principio que refrescar…

Sigo pensando que nos movemos en la superficie, en la cáscara de la nuez, en el momento inmediato. Me sigue pareciendo que el arreglo anda más bien en la definición que hagamos de la persona, en la consideración que le demos al amplio asunto de la educación, en la ideología que queramos prestar a la sociedad.

Mañana volveré al tajo. Y lo haré con un poquito más de desgana. O tal vez con un poco más de rabia para intentar darle una patada en todo el trasero a este sistema tan miope y de tan cortas miras. O vete a saber cómo.

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