martes, 3 de noviembre de 2009

UN POCO DE YO Y OTRO POCO DE NOSOSTROS

¿Con qué frecuencia nos engolfamos en los asuntos de diario y se nos olvida alzar la vista en busca de un panorama un poco más amplio? O sea, ¿en qué medida cada árbol nos priva de la visión del bosque? Es verdad que el ser humano se consume y se recrea en cada acto pequeño y mínimo, pero no es menos cierto que cada uno de estos diminutos hechos echan ancla en un subsuelo un poco más compacto y general. No hacer un camino de ida y vuelta entre un nivel y otro tal vez nos equivoque demasiadas veces y nos convierta en seres demasiado diminutos.

Leo estos días -entre otras cosas- una obra de divulgación científica acerca de esas bases que explican comportamientos no solo individuales sino fundamentalmente colectivos. Su nombre es este: “Nuestra especie”, y su autor es Marvin Harris. Casi todas las variables que uno pueda imaginarse acerca de la especie humana son analizadas en forma de pequeños ensayos en este libro: los enigmas de los primeros momentos de la vida, los diversos antecedentes de la especie humana, los principios tecnológicos, los diversos oficios y su justificación, la importancia del cerebro, las relaciones humanas, el inicio del lenguaje, la importancia del sonido, las razones de diversos usos y costumbres, la existencia de los líderes… Toda una panoplia de ideas que componen en buena medida la forma de vida de cada uno de nosotros y, sobre todo, de todos nosotros como conjuntos y sociedades.

Mientras tanto nuestras energías se nos van en cualquier menudencia que nos afecta solo a nosotros y que pasa inadvertida totalmente para el resto de nuestros semejantes. Tal vez sin darnos cuenta de que hay demasiadas variables que influyen tanto en nosotros como en todos los demás y que apartar la mirada de ellas es equivocarse con toda seguridad.

En ese toma y daca se nos gastan los tiempos. Hacer un buen balance de las dos direcciones sería una buena señal de madurez.


Y que hoy volví a entretener a un grupo de mujeres que acude a mí con cierta frecuencia para que les hable de cualquier cosa. Con frecuencia me cohíbo y no me atrevo a manifestar mis ideas con crudeza. A veces me llevo sorpresas positivas con sus preguntas y entonces me suelto un poquito más. Parece que funciona el experimento porque me siguen llamando cada vez con más frecuencia. No está mal.

1 comentario:

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Don Antonio Gutiérrez Turrión:

- Esta tarde en el blog de Manuel Casadiego, he leido un texto de Gel Borrajo precioso.
- Simplemente actuando así, haciendo que los encuentros con las personas sean abrazos templados, se puede tener el éxito garantizado.
A todo el mundo, hombres y mujeres, nos gusta
extender la mano y recoger unas briznas verdes.

Saludos. Gelu