sábado, 16 de octubre de 2010

PERO NO HUBO ENEMIGO

PERO NO HUBO ENEMIGO
Viniste con las fuerzas declaradas,
como buscando el fin de una batalla
con botín y despojos, con las flores
de un jardín despojado de noviembre.

Anhelabas un fornido adversario,
con flancos ardorosos, guarnecidos
con los arduos honores de la pasión guerrera,
al que aplastar sin tregua
y exhibir a la historia como botín sabroso de pelea.

Pero no hubo enemigo
que opusiera una seria resistencia,
que planteara batalla y anhelara
firmar paces absurdas.

No me duele la herida de la guerra,
desconozco los brillos de las armas,
solo quiero querer y ser querido.

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