miércoles, 10 de diciembre de 2008

PLATO ÚNICO

Conozco escritores cuyo empeño exclusivo es servir casi en cualquier comida el mismo plato. Siempre se eligen carnes, su sabor es femenino y el muslo es la parte que regala sus presentes. El ser es acaso solo cuerpo y, en cualquier caso, es lo primero que posee. Pero uno tiene la impresión de que con las partículas que forman ese cuerpo se pueden articular otras posibilidades que no pasen siempre por la entrepierna, en vivo o en diferido, que tanto monta. No quisiera resultar pacato ni parecer que es algo que no me interesa. Por supuesto que sí. Pero me niego a darle la exclusiva a ese camino, se presente en forma grosera, en forma generosa, en forma sutil o en forma trascendida.

Me sucede a veces con autores a los que estimo mucho. Dejaré aquí el ejemplo de Antonio Gala en su última novela “Los papeles de agua”, obra de la que me interesa mucho, muchísimo, la primera mitad, pero de la que me empacha un poco la segunda mitad. Y quizá sea un poco por esto. Tengo algún otro ejemplo de proximidad que me guardo en el tintero.

El ser humano es un ser amante, pero también es un ser pensante, razonante, y también social y mortal, y egoísta y solidario a veces, y… Y todas estas variables lo mueven en la vida y lo moldean, y lo hacen ser un rato así y otro asá.
Por cierto, una variable que presenta este autor en casi todas sus obras tiene que ver con el amor entendido como entrega sin límites, sin reservas y sin un pequeño rescoldo de razón o de egoísmo. Este tipo de amor parece una imagen del amor místico, pero no sé si se compadece con el amor humano y entre humanos; no sé si no termina desvirtuándose y haciendo de la mujer un objeto en manos de un capricho (creo que casi siempre las más pasivas son las mujeres, aunque no importaría que fuera al revés). En fin, qué sé yo…

“Y morirme contigo si te matas, / y matarme contigo si te mueres, / porque el amor cuando no muere mata, / porque amores que matan nunca mueren.”

1 comentario:

mojadopapel dijo...

Una entrada distinta a otras, pero no indiferente, sugestiva y parte de la realidad que somos. Me gusta.