martes, 27 de octubre de 2009

...Y SIN EMBARGO

Y, sin embargo, el ser humano tiene que ser proyecto, tiene que saber quién es, no puede descubrirse de nuevo a cada instante como si surgiera de la nada, tiene que marcarse metas y concretar misiones para su vida. Solo entonces pondrá los medios adecuados para conseguirlos.

Es tal vez el difícil equilibrio de la cultura, del poso de los años y de las generaciones, el sedimento que deja la experiencia y que dejan las lecturas y las reflexiones, ese saber oculto pero que está ahí al quite, esa sentencia firme que nos aguarda a todos en cuanto hacemos juicio de cualquier actividad.

Tal vez esos retos solo sean conocidos por uno mismo y tutelados y aventados desde la soledad del que los imagina y los pone en práctica. Acaso en eso está precisamente parte de la novedad, en descubrir cómo los otros se hacen cruces de sorpresa ante lo que intentamos cada día.

Es posible que seamos demasiado previsibles, porque andamos llenos de ataduras de todo tipo y la visión de esas ataduras nos hace aparecer desnudos ante nuestros semejantes.

¿Cómo encontrar el centro, el medio de la balanza, el peso adecuado de lo nuevo y de lo viejo, la soledad buscada y el silencio impuesto, lo blanco y lo negro, aquello que anhelamos pero que puede resultar indiferente ante los demás?

Quizá un grado amplio de tolerancia suavizaría el análisis, una multiplicidad de actividades no sería mala según los individuos, un hacerse y mirarse con las paredes puestas del color que nos mandan, un individuo social y una sociedad de individuos, un proyecto fecundo en el que desgastar fuerzas y un despertar brusco a las fuerza de todo lo que anda por ahí, una distancia corta y una larga avenida, un ir a buscar todo y encontrártelo en casa, un vivir vida propia sabiendo que la vida son sobre todo los demás, “una segunda inocencia que da en no creer en nada” y una ilusión por todo, un desengaño a tiempo y un vuelta a empezar siempre…

Y después de todas las idas y venidas surcando territorios de la duda, dejarse llevar por el tiempo reconociendo siempre que “partimos cuando nascemos, / andamos mientras vivimos, / e llegamos / al tiempo que fenesçemos, / así que, cuando morimos, / descansamos”.

1 comentario:

mojadopapel dijo...

Y mientras tanto...renacer,renovarse diariamente como si solo de células se tratara... multiplicándonos en proyectos, en acciones que determinen quienes somos y a dónde queremos ir.