sábado, 10 de octubre de 2009

CONTRASTES

Qué hermosa la mañana entre los robles de la Dehesa de Candelario. Hoy sí fue el Paraíso, ese Edén bejarano de las mañanas nítidas, de cielo azul purísimo, de sombras en contraste bajo las hojas verdes, de airecillo tiernísimo (“y el ventalle de cedros aire daba”), de susurro de aguas en los regatos nuevos, de apuntes de colores anunciando el otoño, de gentes en hilera ganando la montaña camino de Hoyamoros, de tentempié abundante a la vera del agua, de sol agradecido, de fotos sobre el musgo y al detalle geométrico de la bellota, de la araña en el musgo de la piedra, de sendas bien lavadas, de sentimientos limpios, de charla agradecida, de musitar callado “el mundo está bien / hecho” a pesar de lo incierto de la vida, de desear salir pero no entrar, de perderse sin ganas de encontrarse, de…
Prometo algunas fotos de hoy mismo: la enfermedad del ordenador de Manolo las retrasa algún día. Ellas darán certeza de que no exagero nada.

Lo he dicho muchas veces: el otoño es la mejor estación de estas tierras bejaranas y, si hubiera paraíso, me lo pido de esta manera.


La tarde me trajo las pruebas de mi Diario número nueve. Ocupa todo el año 2008 y algún mes del año anterior. Trescientas cincuenta páginas. Enseguida me he puesto con él. El parto está siendo excesivamente largo. Nueva desilusión: se han caído por el camino los apuntes de los dos primeros meses; otras setenta u ochenta páginas. Tengo que recuperarlas y sumarlas a las que tengo en mi poder. Ya no puede parar este asunto hasta que esté todo encuadernado y fuera de imprenta.

Hojear sus páginas es encontrarme con sorpresas y con paso del tiempo. Y, entre las páginas, palabras sobre mi madre y alguna foto de sus últimos tiempos. Y el cielo convertido en nubarrones negros y mi ánimo a tierra y por el suelo, y mis ojos con lágrimas, y mi recuerdo vivo y más intenso, y otra vez a sus fotos, y otra vez a sus ojos y a mis ojos, y de nuevo a su vida y a mi vida, y todos los recuerdos sobre mí y en mí, y un temblor en mi cuerpo, y un repaso de tantos ratos juntos, y un sentir lo imposible de las cosas, y…

Que fue un día de contrastes. Como me ocurre a veces. Tantas veces…

1 comentario:

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Don Antonio Gutiérrez Turrión:

- Este otoño que llevamos, nos está regalando unos días tan dorados, que les sobra luz para iluminar y llenar de música, hasta la noche más oscura.
- Ya estamos esperando ver las fotografías de Manolo, que nos promete.
(A ver si adivinan -entre los dos- con qué música deberían acompañarlas).

Saludos. Gelu

P.D.: Ah, y ¡suerte para recuperar todos los apuntes!.