lunes, 22 de noviembre de 2010

DE CORBATA

Ahora que los ruidos se han vuelto ecos, ahora que los vientos se han calmado, ahora que el tiempo ha vuelto a sus medidas con nuevos episodios que ocultan los anteriores, ahora que el vértigo de la vida nos ocupa en otras tonterías igual de ineficientes, ahora que el Papa ha vuelto a sus cuarteles de invierno y al lujo de las piedras de San Pedro, quiero dejar nota de un hecho que me parece importantísimo. Como siempre, mucho más por lo que deja de deducción que por el hecho mismo. Se trata de la retirada de la Ley de Libertad Religiosa.

Este Gobierno anda asustado en demasiadas cosas y tal vez quiera concentrar sus esfuerzos y atenciones en asuntos económicos, en procurar la salida de la crisis como sea. Y ese como sea implica la asunción de todo el modelo llamado liberal, con sus normas y mitos, con sus falsas libertades de mercado y con sus injusticias evidentes. Cuando le haya hecho el trabajo sucio y haya puesto en “ordeno y mando” a todo el sistema, vendrán los otros y se aprovecharán de la limpieza para mejorar los grandes números y para apuntalar por otros muchos años la inercia de la injusticia y del todo está bien con tal de que los grandes números sumen lo suficiente. Allá ellos.

En este contexto, el Presidente del Gobierno se achica, se acon…goja y se turba, siente la llamada del espíritu, se cae del caballo y se postra en oración. El resultado es que retira la presentación de esa Ley de Libertad Religiosa. La argumentación ha sido muy sencilla. Y muy tramposa. Esta: “Se propondrá cuando exista un mayor consenso.” Olé tus narices. Qué pensamiento más hermoso, que convocatoria feliz a la convivencia y a la aproximación social, qué espíritu tan abierto y servicial… Qué tontería.

Cualquiera querría firmar la realidad del consenso. Supongo. A cualquiera le gustaría que las normas fueran el resultado de la voluntad común. A cualquiera le encantaría que no hubiera discrepancias. Supongo. Aunque no estoy del todo seguro.
Pero jugar este juego es hacer trampa continuamente. El esquema ya se ha propuesto aquí en alguna otra ocasión. Se desarrolla de esta manera: La derecha política, por principio (son conservadores), tiende a no modificar lo existente; por eso, cuando gobierna no se modifica ninguno de los grandes principios, solo se reforman aquellos que favorecen sus apetencias. La izquierda política, por principio (son progresistas) tiende a modificar lo que existe para transformar la realidad; por esa razón se proponen, cuando gobierna, modificaciones más llamativas y de alcance mayor. La derecha no necesita eso del consenso para modificar nada, sencillamente porque no lo quiere modificar. La izquierda no puede conseguir el consenso porque necesita el concurso de la derecha y esta se niega a ello. De este modo, este juego siempre se juega en el campo de la derecha y con las trampas de los números y de las voluntades. Para colmo, se apropian de la opinión social achacando a la izquierda que no cultiva la política del consenso. Así sucede en este y en todos los casos: educación, sanidad, justicia… Y se quedan tan frescos. Y hasta aspiran a ir al cielo.

Como el Presidente del Gobierno aspire a la buena voluntad del consenso, apañado va a ir y apañados nos va a tener a todos. La retirada de esta ley implica, una vez más, una concesión intolerable a la iglesia católica y perturba, una vez más, el desarrollo de la convivencia social desde unos presupuestos de respeto y de igualdad de oportunidades, de racionalidad y de argumentación.

La inercia es la inercia, y nos sostiene a todos en la repetición de los días de la vida. Pero eso no asegura precisamente ni que tengamos razón ni que lo mejor sea seguir dejándose llevar por la corriente. Por cierto, sospecho que, incluso electoralmente, esta falta de cuajo no favorece precisamente a quien se ha achicado y ha sentido estrechamiento en la garganta. A pesar de todo, ahí los tenéis, perseguidos por todas partes. Pobrecitos ellos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

CADA LOCO CON SU TEMA

No tengo ningún interés en subirme a un coche para conducir, pero, si me subo en uno y me hago acompañar por la música que me gusta, me puedo tirar muchas horas al volante sin ganas de bajarme ni de parar. Y la música entre la que he ido pasando los años ha sido y sigue siendo la de los cantautores.

Esta mañana volví a Ávila, a ver a mis hijos y a estar unas horas con Sara. Me volvió a servir de compañía y de atención un disco de Labordeta. Degustando ese vino de reserva que son sus canciones, nos pusimos en Ávila de los Caballeros en un ratito.

Hace tres días me ejercitaba en una práctica en inglés en la que se incluían preguntas acerca de asuntos musicales y del cine. Interesaba más -solo faltaba- la estructura gramatical que los datos, pero se preguntaban cosas como el número de años que habían estado reunidos los Beatles o quién era la mujer de no sé qué director de cine. A punto estuve de levantarme del asiento de soltar un exabrupto y de marcharme para mi casa. ¿A mí qué coño me importa cuántos años estuvieron reunidos los Beatles? Ni lo sé ni me importa un pimiento.

Durante bastantes minutos, se estuvo dando vueltas con los más diversos tipos de música que en el mundo han sido y son. Cada cual aportaba uno. La lista se hizo enorme y casi interminable. Yo me sentí -una vez más- en fuera de juego y como si nada de aquello fuera conmigo. También en música ando en los arrabales y sin ninguna gana de volver al centro del interés común.

No me ocurre lo mismo con los cantautores, que desde siempre me han dejado una pizca de pimienta para mi pensamiento y para mis actuaciones.


En el medio del día volví a oír la noticia de que el Papa empieza a dar paso al uso del preservativo. Estos, como abran la puerta, dejan que se vaya el torrente de una vez, y, lo que es infinitamente más grave, volverán a hacer como siempre, es decir, se alzarán con la patente de la defensa del condón proclamando que desde siempre ellos fueron los primeros en aconsejar su uso. Este personal se las gasta así. La Historia está ahí para repasarla y para dejar a cada cual en su sitio.

Lo cierto es que, cuando escuché el comentario -la noticia ya era vieja de un día-, seguí sin alterarme pues mi tiempo y mis cuidados andan con Sara y su año y medio, con sus cartarritos de los primeros fríos y con sus adelantos diarios en vocabulario y en intereses. Como para atender a otras majaderías andaba yo. Sara me sigue robando la ternura y la atención. No tengo mejor espejo ni mayor satisfacción.


La vuelta la hice y la hicimos otra vez con cantautores y con una inesperada nevada que dejó con peligro el puerto de Villatoro y a mí satisfecho del coche que compré hace año y medio. Todo el susto se quedó en nada cuando me fui acercando a Béjar y comprobando que por aquí apenas habían caído unas gotas de agua. La sierra tendrá que esperar mejores días y más blancas noches. Ojalá vengan pronto, para satisfacción de casi todos. Para entonces acaso la Iglesia hasta haya confesado que sin reparto no hay justicia y que sus ricos no entrarán en el reino de los cielos. Quién sabe.

sábado, 20 de noviembre de 2010

HABITO SIN REMEDIO EN LAS AFUERAS

HABITO SIN REMEDIO EN LAS AFUERAS

Habito sin remedio en las afueras,
allí donde las luces se desdibujan todas
y solo evocan guiños del asfalto lejano.
Por estos arrabales no existen los semáforos
ni circula la guardia de corps
que certifica todo para que todo siga
sujeto al orden y a la ley del miedo.
Nadie enciende las voces ni se somete al eco
de lo que exige su último sentido
solo si alcanza a todo el mundo en el fragor del caos.

También otra ciudad me da la espalda;
es aquella que afirma, niega
y no conoce el reino de la duda,
en el que vivo y siento cada día.

Habito con placer y con ternura
esta casa de campo solitaria
hasta la que no llegan carreteras.

Aquí hay sol y pintura en los balcones,
esencia de romero en las laderas,
luz y paisaje intensos en el cielo,
desnudez en la tierra y blanca nieve
a lomos de una sierra
cuajada en el silencio de la altura.
Aquí un atardecer atardece de veras,
y la noche se torna cristalina
en los otoños fríos de la ciudad dormida,
las aceras se agotan cuando llega el crepúsculo
y vuelven a llenarse de vacío
cuando luce el fulgor de un nuevo día.

Pero, ay, también aquí los arrabales
me dejan con frecuencia en la estacada,
me enfrentan con mi esencia,
me ponen cara a cara, en lucha a muerte
con la duda continua que me habita
en los extraños reinos del tiempo y del espacio.

Aquí sigo varado,
sin ganas de volver a la ciudad con luces
ni de ser triste pasto enmudecido
de las voces del caos,
en diálogo constante
con ese ser extraño “que siempre va conmigo.”

viernes, 19 de noviembre de 2010

"MAPA DE RUTA" JOSÉ LUIS MORANTE

Son muy pocas las personas que me facilitan libros pero he de reconocer que estas son muy generosas conmigo. Cuando considero este hecho siempre digo lo mismo. Conmigo se corren dos peligros. El primero es el de que yo suelo leer aún todo lo que cae en mis manos y, por tanto, los libros que me llegan corren el riesgo de pasar ante mis ojos. El segundo es que, de vez en cuando, aprovecho para tomarlos de modelo y para emitir alguna opinión sobre su contenido. No es seguro que sea muy acertada pero sí va de la mano de un lector insistente.

Ayer me llegó libro desde la Diputación de Granada, colección “Maillot amarillo”. Se trata de la antología poética “MAPA DE RUTA”, del poeta José Luis Morante. Creo que conozco bastante bien y desde hace bastantes años la producción literaria del poeta abulense, hoy en Rivas. No es, por tanto, nuevo el contenido de la obra, salvo algunos poemas finales. Tampoco es hoy el día para emitir opinión que no haya sido ya publicada por mí acerca de este creador que me parece sólido y reflexivo, dominador del ritmo significativo del poema como pocos y conocedor extraordinario de la poesía más reciente en España.

Anotaré versos sueltos que se salen del contexto para venir a verme y a vernos y que me parecen perlas de lo mucho y bueno que hay en las obras de Morante.

.- “Dentro de mí conviven, abocados / a una inmensa rutina sedentaria, / el yo que pienso y otro, el que parezco.” Del poema Heterónimos.

.- “Hoy también ha fallado el desenlace / que vertebra la página del día.” De Aún te desconozco.

.- “Tanto naufragio en verso, / tanta huella en el agua, / tanto demonio suelto entre papeles.” De Sabios consejos.

.- “Y adjetivar la prosa cotidiana / con una terca voluntad de estilo.” De El arte de vivir los lunes.

.- “Todas las calles fluyen dócilmente / al mar de cualquier sitio.” De Una calle vacía.

.- “Hoy tropecé contigo en la penumbra / de una antigua postal…” De Los buenos tiempos.

.- “…Aunque contemple ileso / antiguos edificios maquillados de tiempo.” De Ciudad privada.

.- “El tiempo parecía detenido, / hasta que una acuarela de ceniza / ensombreció el crepúsculo.” De Encuentro.

.- “…a menudo acostumbra / a confundir rutina y existencia.” De El otro.

.- “Con el aire flamante… / de quien contempla el mundo / subida en un tacón.” De Postal nocturna.

.- “Y las más, me llegaban sus dictados / lejanos, gaseosos, transparentes, / como el dulce sopor de las adormideras.” De Vocacionales (referido a profesores).

.- “Y fue la asignatura inaccesible / que todos suspendimos y aprobamos / en turbadoras noches de andar lento / que perdonaban los confesionarios.” De Vita nuova (referido a una profesora).

.- “Aquel desnudo blanco en la piscina / que se tendía al sol con indolencia / a la espera tenaz del cuerpo a cuerpo.” De La casa de enfrente.

.- “Al regresar los montes precintaban / con sus gibas inmensas / el óvalo rosáceo de la tarde.” De Iniciación.

.- El sueño: “El generoso don / que la fatiga obtiene de la noche, / el envés de una historia / cotidiana y absurda / … / Sé también que hay sueños tan hermosos / que el tiempo los indulta y perseveran, / y no envejecen nunca.” De Acerca del sueño.

.- “Causas y efectos pasan, se suceden. / Articulan el tiempo. Y eso es todo.” De Causas y efectos.

.- El desierto: “Crestas de dunas forman a lo lejos / andamiajes de un muro divisorio.” De Nómadas.

.- “El último cliente se ha exiliado / en un rumor de lluvia; / parece sometido / a un interrogatorio en tercer grado / y narra con acopio de detalles / las rutilantes vidas que no ha sido.” De El último cliente.

.- “Una estrechez de miras encomiable / por cuyo territorio / repta obsesiva la monotonía.” De El conformista.

.- “Un rostro seductor, la lejanía.” De Primer tramo.

.- “Abandonar en tierra con alivio / la gastada maleta del pasado.” De Propósitos.

.- “La parda mansedumbre del otoño / duerme el reloj, despierta las palabras.” De Paseo.

.- “Todos los pasajeros enfatizan / los agrestes mensajes, la sintaxis / de una cartografía desplegada / que difunde su magia a pleno sol.” De Viaje circular.

.- “El nuevo día me dará quietud. / Si no encuentra sosiego mi cansancio, / que desoiga mi sed la llamada del limo, / que la oración me ciña transparencia / y tome posesión de los sentidos.” De Juan de Yepes.

.- “Cerca o lejos, mientras existas, soy.” De Razón de ser.

.- “Tenía una belleza subyugante, / uno de esos perfiles cincelados / que indulta la memoria largo tiempo.” De Zona de no fumadores.

.- “Un encuentro venal y rezagado / que no tiene otro sino que perderse / en el raíl del viento y la ceniza.” De Arte de la prudencia.

.- “Estoy solo. Completamente solo. / No tengo voluntad para el olvido. / Mi vida es calle abierta, siempre en obras.” De Calle en obras.

.- “Mi desamparo arrojará al silencio / que fue cada estación una renuncia, / un paso dado hacia ninguna parte.” De Equipaje.

.- “Cada jornada intento sin demora / la gesta cotidiana de aventar / el cansancio de los días comunes.” De Desde Rivas.

.- Porque el cansancio enfría nuestro lecho / y agreste se cobija / espalda contra espalda.” De Insomnio.

.- “No sé nada de ti pero me absorbe / este juego inocente de modelar tu ser.” De Identidad.

.- “Estás cuando me faltas. Eres fruto / maduro entre las ramas del vacío.” De Presencia.

.- Referido a chabolas. “Hemos envejecido en los relojes, / asimilando tedio, en la ceguera, / recluidos en márgenes de asfalto.” De Chabolas.

.- “Tiene tus mismos ojos, / pero me siento extraño: / en su cordialidad / acomodo mi frío.” De Regreso.

.- “De pronto la vigilia / impone su aspereza. / Te desgajas de mí, / adquieres vida propia / y encaminas afanes a otro sueño.” De Estrategia.

.- “Soy un tedio vulgar lleno de libros.” De Resaca.

.- “Ahora la casa huele / a fósforo sin lumbre / y gotea el reloj lentitud y pereza.” De Medianoche.

Son perlas que me quedo y que invito a observarlas en este escaparate.

Y un último apunte. Reza en una nota final a la edición lo siguiente: “He suprimido dedicatorias, pero no afectos.” Me gustaría estar en esa lista oculta.

jueves, 18 de noviembre de 2010

IBA A TU CORAZÓN MI DESENCANTO

IBA A TU CORAZÓN MI DESENCANTO

En los dominios tristes de mi llanto
una luz fulgurante iba de vuelo.
Salí a buscarla con sigilo, al paso
trémulo y silencioso del deseo.

Iba a tu corazón mi desencanto
desde el oscuro espacio de mi lecho,
rendido y totalmente fracasado
en el ardor febril de tu cortejo.

¿Regresará de vuelo con la noche?
¿Dará vuelta a mi lecho con la aurora?
¿He de perder del todo la esperanza?

Déjame de tu amor sentir el roce,
ten compasión de mí en esta hora
en la que todo asusta y amenaza.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

FUERZAS OCULTAS

ESAS FUERZAS OCULTAS

Estoy fundido en plomo hasta los huesos,
me pesan las espaldas como losa de pórfido
y siento todo el cuerpo protegido
por la coraza dura e invencible
de un guerrero curtido en mil batallas.

El árbol poderoso de la sabiduría,
las costumbres, los ecos, esos usos
que acompañan mis pasos cada día,
el bien y el mal, la escala en la que habito,
esas fuerzas ocultas, que me amenazan siempre
y han hecho previsibles mis sentidos,
han enraizado y han tomado el mando
de todo lo que ordena mis noches y mis días.

¿Dónde está aquella esencia dibujada en el agua
que se dejaba ver, que a cada paso
se hallaba sorprendida en el espejo
de la inocencia súbita y desnuda?
¿Dónde la delgadez y la finura
de una espontaneidad que abraza al mundo
solo por la hermandad y por el gozo
que desprende un abrazo cuando el amor es puro?

Desandar el camino es triste oficio
por imposible y lento. Pero acaso
lavarse en el torrente,
dejar caer la túnica y aparecer desnudos,
dispuestos para el pan blanco y sencillo,
es asunto que aguarda
un curso en que se incendie la razón
sin programas ni horarios definidos.

UN ALEGATO VIP POR LA EXPERIENCIA

No me dan demasiado respiro, o eso creo yo, los primeros meses de mi situación jubilar. Ayer por la tarde dediqué un par de horas a dar unas clases en esa admirable institución que se llama Universidad de la Experiencia. Con la pretensión ilusa -y un poco ilusionada, porque, si no, nada funciona- de comentar un método de lectura que pretende hacer esta más interesante y atractiva, me presenté y estuve esas dos horas en las aulas. Volveré otro día para tratar de poner en práctica lo que les comenté. A ver si han hecho los deberes de lectura y se prestan al comentario colectivo.

Vi a gente madura de todos los colores y de todas las profesiones sentada en los pupitres. Y me sentí confortado. Había gente de la sanidad, del mundo del teatro, del mundo del orden, de la administración, amas de casa, señoras con mando en plaza y señoras con mando en casa, gente de la justicia, del comercio, de la enseñanza… Un poco de todo. Como es la vida en su variedad y en su conjunto. Me gusta ver el mundo que allí se concreta porque representa una hermosa mezcla de profesiones y de caminos largos que la vida va cumpliendo.

Tengo alguna experiencia en estos cursos y siempre mi actividad me ha resultado reconfortante y agradable.

Pero muy por encima de lo que allí veía, se me representaba y se me representa lo que allí y en todos los lugares se pierde y se olvida, se deja en la cochera del recuerdo durante poco tiempo y se tira al contenedor del olvido. Cuando la gente llega hasta una edad, parece que todo se haya ya cumplido. Da la impresión de que ya no tuviera nadie nada que ofrecer y que tiene todo el mundo que irse acomodando en el tren difuso que te lleva cada vez hacia un lugar más indefinido y silencioso.

En esta sociedad competitiva y acaso tan poco competente, en la que el mito de la eterna juventud es lo que rige, en este discurrir en el que hay que atender a los niveles de población que alcancen un poder adquisitivo que se pueda traducir en ventas y cuentas de resultados, todo se supedita a la alabanza y muestra pública de esa ralea ficticia y siempre renovable para que el producto corra. A aquel grupo de población que ya está encasillada en su pensión mensual se la confina al calorcito de la televisión, al juego y pasarratos, a la imbecilidad en suma.

Pensaba en esas horas en todo lo que había allí guardado sin posibilidad de ser mostrado, de ser prestado en ayuda solidaria de todos los demás, en todo lo que estaba condenado al olvido y a la nada, en tanta experiencia junta y bien ahormada que se irá arrinconando sin remedio y reduciéndose a una triste memoria.

Creo que, hasta en términos de réditos electorales -y ya es triste pensar así- este asunto de la gente mayor tiene que ser tratado con mayor equidad y hasta ternura. No hay comunidad que se quiera humanizada y que pueda prescindir de tanto bueno, de tanto almacén repleto de experiencia y de necesidad de dar a manos llenas. Ya sé que hay mucha gente que se busca la vida por su cuenta, pero pienso en tantas otras gentes que no pueden mostrar sus cualidades, que no pueden decir aquí sigo en la brecha, que no pueden buscarse la autoestima. No se puede aguantar tanto dispendio.

Algo hay que hacer con esto. Cada uno desde aquel poquito que tenga acumulado en al ancho canal de su experiencia.

Habrá que convencerse de que hay vida más allá de los números, más allá de las cuentas y del PIB. Yo no sé si los grandes bancos o el FMI habrán pensado en ello.