viernes, 12 de junio de 2009

OASIS EN EL DESIERTO

Hago un receso en mi larguísima sesión de corrección de exámenes de selectividad. Me encuentro como fondo de pantalla a mi niña Sara y se me alegran la vista y la mente. Tan pequeñita, tan redondita y con toda la vida por vivir. Tengo que hacer un hueco como sea para acercarme a verla este fin de semana.

Me gusta siempre espabilar la corrección para que así mis ánimos no decaigan demasiado y para que no tenga tiempo de distraerme con cualquier otro asunto. Ya va la cosa y el montón de los leídos y calificados va en aumento.

Sigo padeciendo la misma sensación de cada año. Y no es muy buena precisamente. Este año los alumnos de este distrito se han visto las caras con un texto (casi todos han elegido la misma opción) que tiene que ver con el libro electrónico, con el análisis de una oración muy sencilla y con el desarrollo de esas dos tendencias salidas del mismo tronco llamadas Modernismo y Generación del 98. Se nota que son alumnos de junio pues casi todos acumulan palabras y datos, y no hay casi ninguno que se quede en la indigencia verbal.

Pero siguen cometiéndose los mismos errores. Y no son siempre imputables a los alumnos precisamente. A estas alturas del partido, todavía andamos concretando asuntos tan evidentes como que un esquema tiene que tener una visualización y una organización jerárquica, que no es lo mejor el uso de oraciones largas sino nominales y que cada párrafo debe generar, en principio, una idea nueva y un apartado del esquema. Algo tan elemental como eso. Pues no hay manera. Y ocurre por grupos, es decir, por centros, no por alumnos. A sacar conclusiones.

¿Es tan difícil entender que cualquier comentario personal debe aportar una descripción de usos lingüísticos, una cita y una opinión razonada sobre esos usos? Pues verdes las han segado. Y esto es de método, no de alumno.

La literatura sigue dejando huellas de memoria pero de falta de comprensión y de organización. ¿De qué sirven los conocimientos memorísticos si no se deja ver que algo se ha leído sobre ese asunto? ¿Dos generaciones distintas o una sola? ¡!Y a mí qué me importa!! Rasgos generacionales ¿Y a mí qué más me da? ¡!Lectura, lectura y más lectura!! ¡!Y comentario de textos!! Solo ahí es donde se muestra la madurez del alumno. Y del profesor.

Ver comentar y poner el grito en el cielo a un grupo de profesores, sobre las diversas posibilidades de análisis que ofrece un sintagma, supuso para mí ayer tarde una sesión de ataque de risa y de indignidad. ¿Pero es que la gente no tiene otras cosas que enseñar a los alumnos?

En fin, así andan las cosas. Cuánto para mejorar en este asunto de la selectividad. Y eso que, en Salamanca, los aspectos formales se controlan muy bien: Tanto, que nos perdemos en ellos.

Mi experiencia me lleva también en esto a guardarme en mí mismo y a seguir por mi camino. Entre otras cosas porque a mí nadie me consulta para nada. Aunque solo fuera por la experiencia…

Seguiré ahora mismo con los tediosos exámenes. Ya me quedan menos. Me desanimo un poco cuando pienso que gano con esto un poquito menos que Ronaldo. Jejeje.

miércoles, 10 de junio de 2009

UN POCO MÁS DE RES PÚBLICA

De modo que, retomando ese asunto de las elecciones europeas -o cualquier otro de representación y de actuación pública, que son todos- vengo a reivindicar algún representante que se afirme y se sustente en el sentido común y en las ideas, o sea, en un poquito de capacidad para la abstracción y para el olvido del personalismo y de la obsesión por ganar y vencer al contrario para ponerse en su lugar.

¿Cuántos de estos tipos han leído a Platón, por ejemplo? Mira que las lió este tipo, que se podrían expresar argumentos en contra y a favor de lo que defiende. Pero hace ya dos mil quinientos años que nos dejó dicho que como mejor se podía uno preparar para la vida política era estudiando y preparando un espíritu desinteresado desde la filosofía. ¿Cuántos de estos artistas andan ligerillos en abstracción y en jerarquización de ideas. La filosofía, al menos desde Platón, nació ya con vocación política, o sea de actuación pública. Pero para la totalidad, no para el líder de pacotilla al que todos lo miran y lo ensalzan hasta niveles planetarios. Qué necedad, que estulticia, que tontería, qué vacuidad.

Quiero saber qué pueden decir dentro de dos días los que se vean afectados en forma negativa por la legislación que quiera tratar a cada trabajador según la situación jurídica de su país de origen, por ejemplo. Me interesaría saber en qué lugar coloca cada formación política al ser humano como tal y no como producto que se mueve en el sistema según sus intereses y a costa de los otros.

Aristóteles -otros 2500 años para atrás- nos dejó ya dicho aquello del ser humano como animal racional y político. ¿Quién defiende eso? ¿Adónde van estos mindundis con su oquedad mental? ¿Habrá generosidad y reaños desde la izquierda europea para plantearse nuevas fórmulas u poquito más crudas y algo más ideológicas? ¿Nadie se da cuenta de que, demasiadas veces, da la impresión de que las políticas son las mismas en un lado que en el otro? ¿Nadie quiere gritar que arreglar una tubería se hace lo mismo en una tendencia que en otra pero que no es lo mismo llevar el agua a todos que llenar solo piscinas en los barrios ricos? ¿De qué puede servirnos todo el caudal de información si no somos capaces de seleccionar la importante y la que crea pensamiento? ¿Cuándo le vamos a meter mano al poder del comercio sin tino y a la necesidad de un crecimiento sostenido en el que intervengan muchas más variables que la ganancia y la pérdida? ¿Qué cantan los políticos españoles de ahora? ¿Es que ya nadie piensa? ¿Cómo es posible que la fórmula que ha creado esta situación caótica se reafirme como la mejor y casi la única? ¿Qué sinsentido es todo esto? ¿Hacia dónde caminamos? Arriba la aristocracia. Pero la de la inteligencia, la de la virtud, la del sentido común. No la del dinero, ni la de las cunas, ni la de los dogmas, ni la del miedo, ni la de la resignación. Y mucho menos la del aplauso de los esclavos agradecidos.

martes, 9 de junio de 2009

UNA RUTINA MÁS

Cansado y un poco aburrido, llego del día de selectividad en Salamanca. Es esta una actividad que repito casi cada año y que no acierto a abandonar cuando, en realidad, apenas creo en su utilidad. Una contradicción más en mí esta de criticar el sistema y, sin embargo, vivir en él y de él.

Porque esto de la selectividad no sirve para demasiado. Es verdad que siguen quedando algunas carreras (ya desde ahora “grados”) que mantienen numerus clausus, pero son muy pocas y, por tanto, estadísticamente, esto de la selección apenas afecta a un reducido número de estudiantes. De modo que la selectividad sigue sirviendo, tal y como la veo, apenas para tres cosas: a) para que los centros concertados no se extralimiten con sus alumnos y no inflen demasiado las notas con tal de mantener a sus clientes; b) para que los centros públicos tampoco se descuiden del todo y sigan sintiendo un poco de comezón con la suerte académica de sus alumnos; y c) para que yo me suelte unos días de mi trabajo diario y aumenten mis honorarios este mes. Pobre la cosa, pero es así como lo veo. Tal vez el miedo que se le mete en el cuerpo al alumno sirva para algo más. Si así fuera, qué desazón me causa pensar que hay que estarlos asustando todo el curso y hay que mantenerlos al borde de un ataque de nervios durante estos quince días últimos con tal de que estudien un poco. Qué lamentable si esto fuera cierto. A ello habría que añadirle el olvido inmediato y el rechazo absoluto en el que se sumen en cuanto este proceso termina y hasta el mes de octubre.

Pero así están las cosas en el sistema. Y todo sumido en una burocracia que por demasiadas personas es tomada al pie de la letra en el desarrollo de las pruebas, hasta el punto de dar importancia a detalles absolutamente nimios.

Lo peor de todo es que tengo la impresión de que son los alumnos, en su mayoría, los que parecen más asidos a este sistema de presiones y de chantajes. Parece ya gente integrada en la rueda del sistema social, que no está por la labor de plantearse su validez o su cambio y que todo lo que van a hacer es perpetuarlo. Tenemos cuerda para rato en este invento y, también en este asunto, pintan bastos para tiempo.

Creo que, al menos, aporto un grano de arena en la erosión del sistema: el de hacer la vista bastante gorda en las calificaciones que me corresponden. Poco es, pero menos es nada. Cuánto formulismo (eso sí, muy bien articulado formalmente) para tan poca cosa.

lunes, 8 de junio de 2009

YO SÍ HE PERDIDO LAS ELECCIONES

Un poco con el mono entre las manos, vuelvo a estas teclas de mi diario, con mi Sara lejos pero en mi mente cerca. Vuelvo con el curso volcado en su final, con todo lo de las elecciones de ayer mismo, con la semana que me aguarda en la selectividad salmantina y con algún proyecto más que no sé muy bien cómo voy a poder atender.

Son tantas las variables de lo que significa Europa, que no caben en unas líneas si no es para enumerarlas y no muy bien. Empezar por lo obvio no está mal: el PP ha ganado las elecciones en España y en Europa, la izquierda las ha perdido, yo también las he perdido. En niveles de ganar y perder, se levanta la mano al contrario deportivamente y se marcha uno al banquillo. Cada uno sabrá si interpreta la vida en esos parámetros o quiere añadirle algo más de salsa al asunto. Me gustaría estar entre los que entienden que la vida es algo más que ganar y perder, hundirse -como titulaba hoy un periódico: siempre el mismo- o salir a flote. No estoy nada seguro de que los dos principales partidos no jueguen precisamente a algo tan pobre y miserable como eso. Y que lo juegue la derecha no me extraña (yo creo que no tiene ideales sino intereses y que pone todo al servicio de que se cumplan esos intereses: por eso no quiero saber nada de ellos políticamente), pero que se lo juegue la izquierda sí me duele, y mucho.

He vuelto a echar en falta la descripción de ideas, la ideología, lo que se quiere de Europa, lo que se espera de ella, lo que implica vivir de una forma o de otra, lo que implica aportar ideas y no solo describir intereses personales o del grupo de electores. Ideología, coño, ideología, ideología y más ideología. Si se tiene, claro, solo si se tiene, si se tiene, si se tiene. Yo empiezo a pensar que o no se tiene (pienso en los dirigentes del aparato, no en otras personas) o da miedo expresarla. Tal vez porque los medios de comunicación enseguida tachan a uno de anticuado y de ideas del siglo pasado.

Sin esas ideas trabadas, casi todo se nos queda en asuntillos de tipo personal y provinciano. En este terreno les gusta más jugar a algunos. ¿Nadie se acuerda ya de las reticencias que ponía la derecha al hecho de la integración europea en los años ochenta? Si ha sido siempre así, si se han negado a todo progreso siempre porque lo que más le interesa es que todo siga como está, con ellos en la mejor situación.

Invito a cualquiera a analizar por barrios, ciudades y regiones para ver en cuáles ha ganado la derecha y en cuáles la izquierda. Hay un programa televisivo -El Intermedio- en el que se visualiza muy bien la diferencia de unos y de otros con reportajes sencillísimos.

En esta estrecha ciudad en la que vivo, el PP ha arrasado en el centro, en los barrios en los que viven los más pudientes, y los asentados en el sistema, aunque sea con el traje del emperador, o sea, desnudos de todo (pero con el traje y la corbata de recuerdo), con el tatuaje religioso de los padres aquellos que se fueron pero dejaron la huella de la división social para muchos años. ¿Qué ocurre en el Barrio de Salamanca de Madrid? ¿Y en los barrios más ricos de cualquier sitio? ¿Es que no lo ve todo el mundo? Salvo el que no lo quiera ver. O le importen tres cojones los demás. Pero, ¿para qué está la gente en política si no es para ayudar a los que más lo necesitan, a aquellos que andan a la orilla del sistema y que serían tragados por él si no andamos atentos? ¿Pero es que los otros no se valen ya por sí mismos y lo que necesitan es precisamente que alguien les ponga freno y los embride para que no se desboquen con la carrera de su egoísmo?

Europa ya era azul pero se va a poner celeste del todo. Se replegará en sí misma más que nunca. Pero no en Europa como unidad, sino como suma de intereses particulares y nacionales. La caza del ajeno, del inmigrante, sin ir más lejos, se tornará deporte, tiempo al tiempo. Los derechos sociales se tentarán las carnes antes de salir de paseo. Veremos qué pasa con aquello de la jornada de más de sesenta horas semanales, por ejemplo. El proyecto de Europa queda lejos, más desde el día de hoy. Seguiremos siendo mercaderes de los de poner precios de miseria a los productos que nos envíen otros y tal vez subiremos en los números de los tantos por cientos. No estoy nada seguro de que sigamos mejorando en proyectos políticos compartidos ni en buscar al hombre por el hecho de serlo.

Yo he perdido las elecciones y no me encuentro alegre. Tengo una atenuante muy valiosa: yo no era candidato ni me jugaba la vida en la victoria ni en la derrota (acabo de tirar a la mierda teórica ese planteamiento de victoria o derrota). Tan solo pienso un poco y me salen estas notas dispersas. Como no me salen otras, seguiré pensando en ellas por si noto defectos o me sigo apoyando en estas cosas.
Si valen las ideas, ¿qué pasa por perder unas elecciones o por ganarlas? Eso no es definitivo, es solo un instrumento.

Hay toda una segunda clave en niveles internos de partidos que no quiero ni abrir. Parte del hartazgo tal vez tenga que ver con la falta de democracia de los mismos, con esas adhesiones inquebrantables que recuerdan otros tiempos y una endogamia asquerosa que lleva a no plantar cara a casi nada y a que siempre salgan en la foto los que quiere el líder, que así parece más líder y los demás siguen comiendo la sopa boba de los cargos. Pero eso para otro día, que me voy de líneas este lunes.

sábado, 6 de junio de 2009

UN APUNTE CUALQUIERA

Esta monina hermosa, Sara, ha llegado ya a casa. Seguimos a su lado y al lado de sus padres, en esta Ávila abierta y eterna. Ya está en su laberinto. Y sigue con su empeño en tener sueño. Que duerma, que se deje llevar por sus instintos. Alguien le propondría unos años de vida pastoril, con tres obligaciones persistentes: comer, ..... y dormir. Parece que las tres las va cumpliendo mansamente.
Mientras tanto su madre se va haciendo a su suerte de andar cada minuto pendiente de la niña. Aprenderá a ser madre. Y aprenderá a dejar por el camino muchas horas de amor y de desvelos. Qué injusticia esa de dedicar tanta atención a la criatura y bastante menos a sus padres. Prometo hacer glosa de este punto en otra entrada. Hoy dejo aquí mi afecto y mi cariño para ellos, para todas las madres y para todos los padres.
No tengo tiempo para reflexionar y eso que estamos en jornada dedicada a ello. Las elecciones europeas me han cogido a trasmano y no sé si Sara me permitirá llegar mañana a tiempo de votar. No estoy tan desganado, a pesar de las tonterías que oigo y leo de muchos de los hombres públicos. Y diré una vez más que no es verdad que todos sean iguales, por más que les podamos sacar los colores a casi todos. Por si acaso no vuelvo sobre el tema, subrayaré que ciertas palabras de Leire Pajín me resultan absolutamente insultantes para el sentido común y me retrotraen a épocas casi estalinistas, por no utilizar otras comparaciones de tinte sexual más degradantes. Pero no me parecen menos escandalosas las que les oigo a los dirigentes del PP en apoyo a sus líderes. Y aún mucho más rastreras son aquellas que se producen a diario en la vida sin que reciban ni rechazo ni reflexión.Y nada comparable, por lo malo, con la labor de casi todos los periodistas que, desde su privilegiada situación, se creen los reyes del mambo y ordenan la realidad como les da la gana.
Ya precisaré más. Pero, mañana.

jueves, 4 de junio de 2009

NANA PARA DORMIR A SARA

Hoy fue otro día con Sara. Porque yo di mis clases pero mi mente andaba en otro sitio. Y, nada más comer, nos fuimos a su lado. A su lado y al de Merce y Miguel Ángel, los padres primerizos que están como asustados de contentos. Y allí pasamos horas contemplándola, sintiendo la hermosura de la vida, soñando muchas cosas, acaso demasiadas. Le dejé este poema-nana improvisado para que se durmiera. Aún no puedo achucharla demasiado: temo que se me rompa. Es tan tierna y tan frágil… Anda tanteando todo a su manera, probando los compases de la vida. Pero es mejor que duerma. A ver si la ayudamos.

NANA PARA DORMIR A SARA

Duérmete, niña mía,
que ya es muy tarde,
y se enfada la luna
si te ve al aire.

Si tus ojos me miran y ven mis ojos
tiernamente mirándote,
duérmete, niña mía,
que te ve el aire.

Si me has dado permiso
para besarte,
duérmete, niña mía,
que ya es muy tarde.

Yo velaré tus sueños
sin despertarte.
Duérmete, niña mía,
que te ve el aire.

Duérmete con tus sueños
y con mis sueños.
Duérmete, niña Sara,
duérmete, duérmete.

miércoles, 3 de junio de 2009

SONATINA IMPROVISADA PARA DOS NOMBRES CON ERRE

SONATINA IMPROVISADA PARA DOS NOMBRES CON ERRE
(Para Sara, en el primer día de su vida)

Hoy me ha mirado el tiempo con tus ojos
-y con aquellos otros que me miraron tanto-.

Perplejo y aturdido,
pequeño, tembloroso,
miro mi propio tiempo. Sus dominios
limitan con tus ojos, con sus ojos.

He sido únicamente sus pupilas.
Seré lo que prefiera tu mirada.

Sus ojos fueron siempre mi refugio.
Apiádate de mí, que no soy nada
si no me miras como me miraba.